Fotografiar o filmar todo lo que nos es interesante y presumirlo a los demás en las redes sociales. ¿Solo es una moda o es una enfermedad?

 

Conciertos, eventos deportivos, sucesos fortuitos e incluso nuestra rutina cotidiana la filmamos y la subimos a las redes. ¿Para qué? ¿Qué ganamos con eso?

Baja autoestima, búsqueda de reconocimiento, necesidades afectivas no resueltas, que si le van al América, etc, etc. Ya hay mucha verborrea psicológica sobre este fenómeno y la verdad no me importa si los que hacen esto les hace falta amor y cariño o los operaron del cerebro cuando eran niños.

 

Siendo más empáticos con aquellos fotógrafos compulsivos, tienen como punto a favor que así están inmortalizando un gran momento de sus vidas, o que pueden revivirlo mucho tiempo después y presumirlo a sus hijos, o que están haciendo un archivo de fotografías para enviarlas al espacio y que los ETs conozcan las quesadillas que se empinaron la semana pesada.

 

Pero ¿qué pasa con el momento en que toman la fotografía? ¿qué sintieron? ¿qué recuerdan? Los sentidos se concentran en una pequeña pantalla digital, el tacto se reduce a un plástico frío, la vista a un pequeño “televisor”, y los demás sentidos... mejor ni hablar.

 

Por eso las historias de nuestros abuelos eran tan interesantes, porque involucraban todos los sentidos. Al revivir aquellos instantes tan remotos en el tiempo, nos contagiaban sus emociones, sentíamos lo que ellos sintieron, veíamos lo que ellos vieron, oíamos lo que ellos oyeron. En pocas palabras, víviamos lo mismo que ellos vivieron.

 

Dentro de unos 50 años ¿qué le vamos a contar a nuestros nietos? “Agarré un viejo cachibache llamado celular y tomé una foto... a eso que ya no recuerdo lo que era”.

 

Por eso hay que seguir el ejemplo de aquella ancianita que solo disfrutaba. Hay que vivir con todos los sentidos el Ahora, recordar no solo con la mente sino con todo el cuerpo. Y aun sin importar cuantos años hayan pasado, siempre podrás regresar en el tiempo a revivir ese momento tan memorable.  

¿Sólo estás ahí o disfrutas estar ahí?